Orígenes, 1ª Guerra Mundial y Crisis económica mundial

Los orígenes de KROENERT se remontan a una época caracterizada por los cambios políticos en Alemania. Finaliza el reinado de Guillermo II y Alemania se convierte en una República. La 1ª Guerra Mundial tiene consecuencias devastadoras para la economía. No obstante, este tiempo también se caracteriza por algunos hitos técnicos como, por ejemplo, el primer vuelo sobre el Canal de la Mancha, la consolidación del automóvil, el teléfono y la televisión.

En el año 1903 el joven ingeniero de maquinaria Christian Friedrich Max Kroenert fundó en Altona una fábrica para producir máquinas de impresión de papel pintado: la fábrica de maquinaria Max Kroenert. A partir de mediados de 1904, el ingeniero de maquinaria Hans-Jens Meyer se une a la empresa que dirigiría décadas después.

En 1914, tras una época difícil en lo económico con la bancarrota al acecho, parece que el éxito llama a la puerta de estos dos hombres: Kroenert inscribe una patente de una máquina de impresión mejorada que posteriormente revolucionaría el mercado. Para construir dicha máquina se necesitan 100 000 marcos estatales (la moneda de entonces) que ningún banco está dispuesto a prestar a una empresa ya excesivamente endeudada. Desesperados, publican un anuncio en el periódico buscando inversores; un plan genial, ya que su gran repercusión les acerca a su sueño.

El inicio de la Primera Guerra Mundial destruye toda esperanza. Se rompen las relaciones comerciales con el extranjero, se dejan sin pagar muchos pedidos ya entregados de clientes extranjeros y el mercado de la maquinaria de exportación cae en picado.

La fábrica de máquinas Max Kroenert se ve obligada a producir granadas para la guerra. Los tiempos de la post-guerra también son duros: la economía alemana está por los suelos, faltan tanto materias primas como mano de obra. Alemania se ve obligada a pagar grandes sumas para reparar los daños de la guerra, la fábrica de máquinas debe destruir los tornos empleados para producir granadas y los pocos ingresos se ven mermados por la inflación.

Con la bancarrota llamando a la puerta, Max Kroenert abandona la empresa en 1919. Hans-Jens Meyer no se rinde. A partir de 1920 comienza a recuperarse de forma lenta pero continuada. Por fin logra construir la máquina de impresión diseñada antes de la guerra y consigue salvar a la empresa de la quiebra.

Además de máquinas para parafinas y de impresión de papel pintado, Max Kroenert comienza a producir por primera vez laminadoras. Hans-Jens Meyer quiere aceptar el máximo número de encargos y actuar en el máximo número de sectores, por lo que amplía su catálogo ininterrumpidamente. Produce también máquinas de coser y motocicletas. La fábrica comienza su despegue.

No obstante, se topa con otro obstáculo. La crisis económica mundial de 1929 acaba con toda esperanza. Las quiebras bancarias, la bancarrota y el paro lastran la economía, se interrumpen las relaciones comerciales y los pedidos y casi no se invierte en nuevas máquinas. La empresa vuelve a estar al borde de la bancarrota.
De nuevo una idea salva a la empresa: una fresadora aún en proceso de diseño se convierte en la última esperanza de Hans-Jens Meyer. Para escapar del riesgo de bancarrota detiene casi toda la producción, despide a la mayoría de los empleados y se centra plenamente en esta nueva máquina. ¡El plan funciona! La fresadora se puede producir, cumple todas las expectativas creadas y saca a la empresa de los números rojos.

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